INTERCAMBIO01
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FLEXIONES ÍNFIMAS ARTICULADAS2021



︎ROTTERDAM


Tres minutos en el cronómetro. Ese es el tiempo en el que tarda en cocinarse la harina con un fuego suave. Tenía que remover con una cuchara de madera creando una bola que acabaría por ser uniforme. Olía a mantequilla, placentero, suave. Decidí que cada semana iba a probar solo una receta, hundir las manos siempre me ha parecido glorioso.

Líneas extrañas aparecieron en las superficies de los petit choux. Se elevaban por sus contornos a medida que crecían. Eran formas singulares que no parecían seguir ninguna regla aunque eran regladas. Se reproducian en cada pasta, similares pero con particularidades.

Hay algo que me asusta últimamente en esta cotidianidad cuando la calma se hace estable y hay falta de baches, un aire de extrañeza empezaba a brotar de las paredes. Sabía del calamar en las cañerías, pero era algo que iba más allá. En cualquier caso, la realización de estos pasteles o masas me había resultado más curiosa que con anterioridad. Usé la misma pasta al horno y al día siguiente la sumergí en aceite hirviendo. Los días fríos me habían mostrado la tendencia hacia lo caliente, a encender todas las estufas, el horno, las hornallas e intentar acurrucarme bajo el sol.

La pasta de choux se llenaba de aire y bailaba en aceite dorado. Una vez fuera y recubierta de azúcar esta sabia a retorno pero a la vez al bloqueo anterior a un cambio (y un poco a churros y a bunyols).

Esta semana hice pasta frolla, porque la choux resultó ser muy de escuela. Las miniaturas, de lo que conozco como algo grande y que se acaba el mismo día o máximo en dos, empezaron a salir del reducido horno. La pasta frolla fue repartida, porque el placer va más allá de la degustación; la satisfacción precede a este paso y se encuentra en el intercambio de recetas y en la manufacturación de la misma. El gusto ya no era comer, si no dejar que el tiempo se dilatara y se borrara con mayor rapidez entre hornada y hornada.

Ayer hice puddingbroodjes, a lo que yo le llamo la factura holandesa; darse cuenta que hay cosas que no varían mucho y las conexiones no son tan inusuales entre puntos aparentemente distantes. Las instrucciones estaban en este idioma que aún me resulta intrincado, la aproximación mediante esta práctica hace que se vuelve más templado. Empecé por los bollos que se volvieron tiernos y suaves tras unos minutos y más aún tras el leudado. Seguí con la crema pastelera, que después de creerla por perdida y haber empezado desde cero, resultó ser cremosa y avainillada sin vainilla. El producto entre tierno, suave y cremoso fue el abrazo necesitado, un abrazo a medio camino. Otra vez el exceso de producción se volvió en una cuestión de comunidad, o de la falta de esta, cómo repartir cuando no se puede, cómo abordar la lejanía, cómo compartir la comida, algo usual, ahora geográficamente imposible.

Adri, te extendería uno de estos dulces, pero como no puedo te cuento por qué los hice y los desencuentros en el camino. Sin duda, nos habríamos reído, junto con el calamar que es el único que puede moverse libremente entre nosotras, de las innumerables imperfecciones que rodean mis horas en la cocina. Por otro lado me pregunto si sumergirme en este hedonismo me priva del tiempo que debería dedicar a trabajar en proyectos más ambiciosos, y a qué considerar esencial o superficial, ¿debería ser el disfrute algo prioritario o algo eventual?


︎ST. PHILIP


Acabé The Dispossessed entre la inclinación norte de la foresta, que culmina en un íntimo quiosco de color marrón rojizo, y el triangulo de un jardín improvisado, que desde el taller de madera conduce hacia la casa. En este jardín viven cuatro árboles de bienmesabe y tres cocoteros, y yo me senté en algún punto entre ellos encima de una toalla empapada, en el más ventoso, y acabé The Dispossessed con agitación; me pregunté si la teoría de la simultaneidad se refleja en la fluidez que existe entre presente y pasado de los capítulos, y pensé en la definición común de desposeer y su significado interno. En ÚLG los habitantes son disposeídxs por intención política y por falta de bienes en el planeta Anarres, desierto de polvo árido y estéril. Y aunque la austeridad de Anarres se contrapone a la abundancia de plantas y animales del planeta gemelo Urras en Tau Ceti, nosotras, –y Úrsula nos facilita este movimiento–, nos alejamos del modelo de vida cetiano, hierárquico y capitalista, para simpatizar trás la lectura con una comunidad anárquica que nunca conocimos. Reflexiono en lo que desposeer implica dentro la esfera afectiva, el desentenderse del concepto de propiedad y respetar a lxs compañerxs como hermanxs– en contraste con una idea de relación romántica monógama~
heteronormativa. Lxs que desposeen se liberan de su Ego, trabajan al servicio de la comunidad en proyectos que hay que llevar a cabo, so pena la exclusión social, y me pregunto cómo imaginar una sociedad menos propietarista. Así vuelvo a recordar un episodio playero, cuando Fad mueve la arena para dibujar la muerte de su Ego en un viaje psicodélico pasado. Delinea la sombra excéntrica del ser sin identidad, sin nombre ni función social, lombriz del mundo de abajo.


︎ROTTERDAM


Adri,
Al leerte fui directamente a la estantería donde pongo los pocos libros que poseo ahora mismo (me empiezo a cuestionar este verbo), allí encontré efectivamente The Dispossessed. Lo había adquirido sin pensar, intentando llenar el mínimo requerido para continuar con mi compra. El libro por el cual realicé el pedido fue Cerca del corazón salvaje de Clarice Lispector. Quizás esto era suficiente para cuestionar las relaciones que van más allá de las elecciones conscientes y que se basan en un compartir sin ser mencionado, un compartir más elevado en el que nos encontramos en el mismo punto sin ni siquiera saberlo.

Esta huida del ego de la que hablas me hace pensar que sólo en ficción se entiende este concepto tan intrincado. Que nos hace evitar nuestra disolución, azúcar que desaparece poco a poco en el agua de cal. Joana tiene miedo a esto mismo, un poco por lo que entiendo hasta ahora, a perderse en Octavio y con ello su esencia y el tiempo autónomo. Volviendo a las sociedades que hacen eco de Anarres me viene constantemente en Mujer al borde del tiempo, y en cómo se plantea este desposeer.

Las líneas aquí se iban hacia abajo, hacia lo líquido que subía encarecidamente a la superficie con la más mínima posibilidad. El mismo miedo que al mirar al cielo me recorría el estómago esta vez mirando hacia abajo, creo que los demás que paseaban como yo por aquella superficie ignoraban este factor ¿Cómo podían dejar atrás la fragilidad que en ese momento se cernía sobre ellos? Me precipité hacia la orilla sintiendo el crujir bajo mis pies y en la parte de atrás de las orejas. No pasó nada pero pensé en conejos y en uñas cortas con mugre. 

Mañana voy a la playa, la misma playa que en tus sueños. En ella creeré ver a Fad al recostarme cara abajo sobre la arena, imitando a Joana, para solo escuchar el océano.


︎ST. PHILIP


El último día del jardín de bienmesabes, un viernes alrededor de las once de la mañana, llegó tu pasta frolla. Como era de esperarse, el viaje transoceánico la transmutó, y cuando la ví ya no quedaban migas ni formas comestibles. Se me presentó como lagartija de escamas verde-azules, manteniendo sin embargo la misma propiedad dilatadora de espacio–tiempos. Aquel viernes, como otros viernes pasados pero esta vez distinto, centré la atención en el sinuoso animal, ya que el pequeño lagarto se disponía para cazar. Imprescindible para la orientación de la lagartija es la brújula solar, o tercer ojo, u ojo pineal. Este órgano fotorreceptor, que regula el ritmo circadiano, traduce la información solar al cuerpo como melatonina. Me parece que quiere decir 28 grados Celsius. Un día de calor bochornoso, de humedad prolífica para los mosquitos del pantano. Abrazo la visión de este ser minúsculo una, dos veces. Dudo: ¿Te asusta la pequeñez del día? Nos dilatamos en prácticas minúsculas sin renombre o prestigio, microscópicas como migas de puddingbroodjes entre las grietas, pero sabrosas e inevitables.



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Mark